Iniciativa local de Ley Amapola no ampara a los cultivadores

** Sierra de Guerrero se siembran tres cosas fundamentales, la amapola, aguacate y el durazno
Margena de la O

Chilpancingo, 23 de agosto. Los cultivadores de amapola de la Sierra de Guerrero siguen en medio de los enemigos: la violencia, el estigma de cultivadores de la flor y las condiciones adversas del clima que dañan sus cosechas, y el traidor: las instituciones. Con esta explicación es como Arturo López Torres, promotor en la Sierra por la legalización del cultivo de la flor, sintetizó la iniciativa aprobada por los diputados locales y a la vez se pronunció en contra, porque mejorar las condiciones de los campesinos sigue sin figurar en sus intenciones.
El viernes 17 de agosto la mayoría de los diputados locales aprobaron la iniciativa que busca la legalización del cultivo de la amapola con fines medicinales y científicos. Esta iniciativa llegará al Congreso de la Unión en busca de la legalización.
Los campesinos de la Sierra de Guerrero, al menos el movimiento que iniciaron en abril de 2016 habitantes de Filo de Caballos (Leornado Bravo), cuando bloquearon carreteras en Chilpancingo en reclamo de la legalización, del cual López Torres forma parte, piden garantías para producir la goma de opio de manera distinta a las actuales condiciones, donde los grupos criminales deciden hasta a cuánto les venden.
La postura de estos cultivadores, explicada por López Torres, es que con la legalización exista una empresa que recabe toda la goma de opio que se produce en la Sierra, ya lista para el mercado de la ciencia y la medicina. Esto acompañado de un programa de políticas públicas que generen desarrollo de la región.
La Sierra de Guerrero es una extensión de 3 mil metros cuadrados, que va de Filo de Caballos (Leonardo Bravo) hasta Vallecitos de Zaragoza (Zihuatanejo).
En esta región se siembran tres cosas fundamentales, la amapola, aguacate y el durazno. La amapola es lo que mejor venden, aun cuando hay una crisis actual en el precio, según algunos campesinos consultados en la Sierra. Los pueblos de los municipios de Eduardo Neri, Leonardo Bravo y Heliodoro Castillo es donde más se siembra la flor.

Así como está planteada la iniciativa que proponen los diputados locales que están por terminar su periodo, y que podría convertirse en una Ley, de aprobarla en el Congreso de la Unión, deja fuera en todos los sentidos a los campesinos de la Sierra, según el juicio de López Torres.

En principio porque no se les informó lo suficiente sobre cuáles son los alcances de esta iniciativa.

La fracción parlamentaria local de Movimiento Ciudadano, que fue la que propuso la iniciativa desde hace dos años, realizó un único foro en la comunidad de Campo de Aviación, municipio de Leonardo Bravo, con la participación de gente de la Sierra.

Este proceso, comentó, debieron bajarlo a la raíz: explicar a la gente cuál es el proceso de aprobación, que va desde la propuesta, la discusión en el Congreso de la Unión, y de aprobarse, el debate en instancias internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud. “Esto nos perjudica, porque ahora todo mundo va a querer sembrar. Van a decir los campesinos es legal hacerlo”, dijo López Torres.

La intención de su movimiento de legalización, pugna por todo lo contrario, que la gente de la Sierra tenga más opciones que sembrar en amapola. “No toda la gente se va a dedicar a eso, tiene que haber gente que se dedique a cultivar aguacate, a cultivar maíz, y otra gente que se dedique a la goma en base a su parcela cada uno”, dijo.

Los diputados tienen una apreciación muy distinta a la que han planteado el promotor y los miembros de la Unión de Comisarios de la Sierra de legalización en términos medicinales y científicos, porque mientras ellos sostienen que hay presiones de grupos criminales que definen el costo de la goma de opio, en la redacción de la iniciativa aparece que son los campesinos los que fijan precio.

“Para protegerse, ocho comunidades de la Sierra de Guerrero se han unido y conformado el Comité de Productores de Amapola y ahora administran y fijan los precios de la goma de opio, lo que les permitió invertir en obras, bajar los índices de violencia y los enfrentamientos entre los pueblos”, es un fragmento de la iniciativa.

Si de algo se han quejado los campesinos de la Sierra es del olvido gubernamental, que lo palpan en que ni siquiera hay caminos que les permita sacar otros productos que siembran.

Arturo López Torres se pronunció por la legalización de la amapola, pero no cómo la plantearon los actuales diputados, por esa razón, dijo, pedirán a los próximos legisladores locales, de mayoría morenista, replantear la propuesta.

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