Ellas solo les pidieron que salieran de sus cultivos de plantas de ornato, y aparecieron muertas y calcinadas; la historia de dos mujeres

Margena de la O
Chilpancingo, 12 de agosto. En el terreno de la CNOP de Chilpancingo, donde cultivaban sus plantas de ornato, Joela y Gudelia encontraron a unos hombres armados que llevaban semanas instalados en ese lugar, hasta ya tenían una casa de seguridad. Lo que se supo es que ellas les pidieron que salieran de ahí, y después aparecieron sus cadáveres calcinados en una brecha del libramiento hacia Tixtla.
Ellas son las mujeres de 50 y 60 años que desaparecieron el 27 de julio pasado y que sus familiares dieron la primera alerta a través de las redes sociales y retomaron los periodistas. Joela Vargas García y Gudelia Adame García representan dos de los 150 casos contabilizados en lo que va del año en Guerrero por las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres.

Esas mismas cifras dan cuenta que en Chilpancingo han asesinado a siete mujeres del 10 de junio a la fecha con el mismo patrón de mucha violencia, los últimos tres casos ocurridos durante la semana pasada, de acuerdo a un recuento de publicaciones de los medios de comunicación. Chilpancingo es uno de los nueve municipios considerados en la alerta de género decretada a Guerrero por los niveles de violencia contra las mujeres. Esta condición que se supone permitiría acciones para bajar las estadísticas de estas violencias, no ha cambiado en nada el panorama, los crímenes continúan apilándose.

La versión que se conoció por la familia sobre la desaparición de las dos mujeres, es que el 27 de julio salieron de casa rumbo al terreno que tienen en la colonia CNOP, a revisar las plantas. Desde ahí se comunicaron por teléfono la última vez.

Esa colonia es una de las zonas consideradas más violentas. Se sabría después, porque hubo testigos de que así ocurrió –todo esto lo hicieron sin cuidarse de ser vistos–, que los hombres que se asentaron en el terreno las golpearon cuando las mujeres les exigieron que se salieran. Los testimonios de esos testigos indican que se las llevaron de ahí después de golpearlas.

Los cadáveres calcinados de las dos mujeres de 50 y 60 años aparecieron el 5 de agosto en un camino del libramiento Chilpancingo-Tixtla.

Los familiares de las denunciaron que interpusieron denuncia de hechos ante el Ministerio Público al día siguientes de la desaparición, y se quejaron de que no hubo intervención inmediata de las autoridades, porque de haberlo hecho quizá hubieran evitado este final, porque tenían evidencias de quiénes eran los responsables.

La vocería del Grupo Coordinación Guerrero informó el 10 de agosto que la Fiscalía General del Estado (FGE) había detenido a cuatro varones por el homicidio de las mujeres: Oscar Iván, Jhonatan, Yosael, y un menor de edad de quien se reservaron el nombre.

Al menos de manera pública no existe una estructura que funcione a partir de la alerta de género en Guerrero. Lo último que se evidenció por la informidad de organizaciones de mujeres es que no existía una estructura y plan de gobierno. La alerta incluye 64 acciones que se tienen que definir las instituciones e involucrados de la sociedad civil.

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